Ir al contenido principal

8° Mandamiento: Deben dejar de sentir compasión por los Tutsis.

En 1990, el medio de comunicación ruandés pro-genocidio llamado Kangura publicó lo que se conoció como "Los Diez Mandamientos Hutu", y dichos mandamientos fueron como ley divina para un pueblo profundamente devoto de la fe.  El desarrollo de la compasión es lo que nos caracteriza como seres humanos, y el octavo mandamiento llamaba a la cancelación de esta cualidad y emoción, lo que es igual a pedirle a seres humanos que dejen de ser humanos.  En todo conflicto, es fácil sentirse identificado con las víctimas y sentir compasión por ellas. ¿Saben que es lo difícil? Identificarse con los perpetradores de los hechos y sentir compasión por ellos.  Durante los primeros días en Ruanda mi mente inconscientemente intentaba identificar a las personas en la calle de acuerdo a su pertenencia a una etnia en específico. Me sentí muy culpable y avergonzado.  Quería saber quienes eran víctimas y quienes podían haber sido potenciales victimarios.  Cuando fui al Museo "Campaña contra el G

Sabores de Catia.

Foto: www.aporrea.org


Inaugurado en diciembre de 1951 el Mercado de Catia se planta en lo que anteriormente era conocido como la Avenida España, hoy Boulevard de Catia. Este Monumento Histórico Nacional –declarado así en 1994- es hoy por hoy referencia del catiense, y lugar preferido para hacer las compras de la semana.

Los días de semana la afluencia de personas es poca pero los fines de semana está atiborrado de personas. Es bastante limpio considerando que es un mercado popular y los vendedores parecen conocerse entre todos. Uno le cuida el puesto al otro y entre todos se cuidan cada uno.

Las frescas verduras abundan, son en su mayoría traídas de los andes venezolanos, los vendedores son en su mayoría inmigrantes españoles y portugueses. Tuve la oportunidad de hablar con la señora María Do Santos –portuguesa- quien me cuenta que hace años que vende sus verduras allí en el mercado. Ofrece lechuga, repollo, tomates y más. Con gusto les atenderá, es una persona maravillosa.

Sigo mi camino y me encuentro con un local donde venden mis favoritos, los condimentos. Sus olores impregnan el lugar. Comino, pimienta, laurel, albahaca, de todo lo que puedas imaginar. Más adelante, en un rincón, te encuentras con la venta de plantas medicinales. El venezolano siempre ha sido creyente –en parte- de la medicina tradicional pero la escasez de medicina ha hecho que su consumo se haya visto incrementado. El venezolano le busca la solución a todo. Si tienes padecimientos renales o vómitos, vas y compras albahaca morada y si estás pasando por una  mala racha, vas y compras tu cariaquito morado,  te aseguro que aquí puedes encontrar una planta para cada problema que tengas.

Me llama la atención un local donde mucha gente se aglomera para pedir y escucho “Dame una bomba”, “un 3 en 1 con ojo”, “yo quiero una voladora”, me acerco y veo que lo que venden son jugos. Pero no son jugos normales. Son jugos repotenciados. Quiero tener más información sobre el local, sus propietarios y los jugos que ofrecen pero la –terrible- atención contrasta con la calidad de sus jugos. Pareciera que a muchos vendedores venezolanos se les olvidó como tratar con clientes.

Me pedí una “voladora”, lo único que sé es que tenía entre sus ingredientes un ojo de ganado. Pensé que saldría necesitando comprar la albahaca morada para los vómitos, pero la verdad no fue así. Calidad de jugo. Espeso, con sabor a fresa y un poco de piña. Es como un Gatorade endógeno. Me dio la energía para seguir en el día. Es como un almuerzo. Muy bueno. Lo recomiendo. No sé a qué sepa un ojo de ganado pero el jugo sabía muy rico.

Dicen que un lugar se conoce por sus sabores, espero volver a este mercado pronto para ver con que me sorprendo. Me comentaron que en la segunda planta de esta edificación hay unos puestos de comida que necesito conocer, con comida de todo tipo: marabina, andina y criolla. Cuando me llegue les cuento y así me acompañan a viajar por mi país también a través de sus sabores.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Proceso de Elaboración del Queso Guayanés

Datos históricos señalan que la elaboración de quesos en territorio venezolano comenzó en el siglo XV, cuando la actividad agropecuaria era la más importante en nuestro país. Muchos quesos pueden considerarse como ‘nacidos en Venezuela’ como el queso telita, de mano, de siquire, el de cartera, palmizulia, el guayanés y muchos otros. Un venezolano te conoce la diferencia entre un telita, uno de mano y el guayanés con solo probarlo, los quesos artesanales se hacen por todo el territorio nacional y estos son los más consumidos en la dieta del venezolano. Nada mejor que despertarse por la mañana y desayunar con una arepa rellena de queso guayanés, un poco de aguacate y un guayoyo de acompañante, inevitablemente el queso ya forma parte de la tradición venezolana. Para que el queso llegue a la mesa y acompañe a una arepa recién hecha tiene que pasar por distintos procesos biológicos y de cocción, además de que lleva consigo un arduo trabajo. Todo el proceso empieza en una finca

8° Mandamiento: Deben dejar de sentir compasión por los Tutsis.

En 1990, el medio de comunicación ruandés pro-genocidio llamado Kangura publicó lo que se conoció como "Los Diez Mandamientos Hutu", y dichos mandamientos fueron como ley divina para un pueblo profundamente devoto de la fe.  El desarrollo de la compasión es lo que nos caracteriza como seres humanos, y el octavo mandamiento llamaba a la cancelación de esta cualidad y emoción, lo que es igual a pedirle a seres humanos que dejen de ser humanos.  En todo conflicto, es fácil sentirse identificado con las víctimas y sentir compasión por ellas. ¿Saben que es lo difícil? Identificarse con los perpetradores de los hechos y sentir compasión por ellos.  Durante los primeros días en Ruanda mi mente inconscientemente intentaba identificar a las personas en la calle de acuerdo a su pertenencia a una etnia en específico. Me sentí muy culpable y avergonzado.  Quería saber quienes eran víctimas y quienes podían haber sido potenciales victimarios.  Cuando fui al Museo "Campaña contra el G

Narrativas nuestras: Érase una vez en Venezuela

Luego de haber visto Érase una Vez en Venezuela en cine, el film venezolano que va camino a los Oscars, me convertí en un embajador no oficial del film y de su mensaje.  La realidad venezolana se plasma en un film que cubre aproximadamente 5 años y que captura no sólo el devenir de la crisis política en Venezuela sino que también captura la profunda crisis social y humanitaria y la fuerte desfragmentación del tejido social que atraviesa mi país.  Luego de haber donado a la campaña de recolección de fondos que realizó el film con el ánimo de financiar su camino a los Oscars, me fue enviado el link para acceder a la película en línea como retribución a mi donación. Organicé una noche de películas para ver junto a seres queridos este film y seguir promoviendo que más personas lo vean, lo sientan suyo y lo compartan.  Mi hermana, justo a mi lado durante la proyección de la película, pronunció dos frases que se quedaron en mi cabeza durante todo el film y que me motivaron a escribir esta en