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Oscuro abril de 1994 - Ruanda

En abril de 1994 inició el proceso planificado de exterminio de la etnia Tutsi en Ruanda. En el período de tres meses 1 millón de almas fueron masacradas y desmembradas con machetes a lo largo y ancho de este país, esto equivale a la mitad de la población de Caracas. Dos tercios de la población de Ruanda fue desplazada, 2 millones de personas se refugiaron en países vecinos.  Las mujeres y los niños fueron los principales objetivos del genocidio para evitar que otra generación de esta etnia volviese a emerger.  El mundo observó desde lejos lo que ocurría y no hizo nada. Este es el hecho histórico que más verguenza genera en la comunidad internacional.  ¿Cuanto odio es necesario para que esto ocurriera? Mucho.  Este odio impulsado desde la prensa y fundamentado en divisiones coloniales y en rencores de la élite política fue el motor que movilizó el genocidio.  En Ruanda, nadie entiende bien como sucedió, muchos aún hoy no pueden creer lo sucedido. Es un proceso social traumático que aún

Conciencia Joven: Que ser jóvenes no sea solo una condición


Hasta hace poco me di cuenta que ser joven no significaba nada, que ser joven es realmente una condición de la vida que todos debemos atravesar, y que ser joven no es garantía de cambios, de innovación o de cosas buenas per sé. Eso es solo una cantidad de estereotipos que se han fijado sobre quienes pertenecemos a este grupo etario, y que se fundamentan en los anhelos frustrados de las generaciones pasadas y que además es reforzado por numerosas investigaciones sobre el tema donde los jóvenes representamos a los salvadores del mundo y sus vicios.

Físicamente, los jóvenes somos más enérgicos -a menos que se padezca de alguna condición de salud que no lo permita- sin embargo, esto no implica que nuestra energía se disponga para la transformación, los cambios y el avance.

Con mi equipo hemos estado teniendo esta conversación desde finales del año pasado y sobre cómo podemos aprender de las experiencias del movimiento feminista para darle algún sentido al movimiento de juventudes que es transversal a todos los demás movimientos y causas, aplicando conceptos como brecha de sueños, techo de cristal y conciencia de género a la realidad de las juventudes.

Lo últimos cinco años he estado abocado al empoderamiento de jóvenes y de por sí la palabra empoderamiento además de ser cliché en estos tiempos, es además superflua.

Los jóvenes líderes “empoderados” que son socialmente responsables acortan las brechas de sueños de otros jóvenes para quienes ellos son inspiración, pero los primeros no necesariamente ayudan a romper los techos de cristal de los segundos. En su lugar, muchas veces colocan más capas de cristal a esos techos que ellos mismos han creado, con el único objetivo de salvaguardar sus privilegios los cuales se sustentan en sus mismas inseguridades personales. 

No quiero ser quien desmerita a su propia generación, evidentemente yo también creo que los jóvenes tenemos una posibilidad en este momento de hacer las cosas diferente y cambiar la realidad a todos los niveles; pero todo dependerá si tomamos las decisiones individuales y colectivas en la dirección acertada. De lo contrario seremos la próxima –de tantas- generación frustrada que no pudo cambiar el mundo –o al menos su país o comunidad- y que transmite su anhelo a la próxima generación de jóvenes con la esperanza de que ellos si puedan hacerlo.

Me rehúso a no apoyar al otro, a no abrirle oportunidades, a no acortar brechas de sueños y a no romper techos de cristal. En eso estoy trabajando.

Nota importante: Este concepto – Conciencia Joven – aún está en co-construcción, no hay nada fijo, todo está en movimiento, se construye y deconstruye a la vez, con el objetivo de avizorar unas nuevas juventudes para nuestro país, nuestra región y el mundo.

Lo estamos consultando con varias organizaciones. Este post se escribe incompleto, he sacado ideas inconclusas. Abro la discusión si deseas aportar a esto.

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