Llegué a la Bandera a eso de las 5:30 pm. Busqué pasaje y encontré que me robaran sin pistola. Logré comprar mi pasaje, pero aprendí que debo comprar directamente a la oficina de la línea de transporte y no a los vendedores que gritan por los pasillos. Esto lo explicaré en otra entrada. Tuve que esperar por algún tiempo a que llegara la unidad. Cuando llegó, después de algunas discusiones sobre el equipaje y la cola para subir, logré montarme. Un maracucho se sentó a mi lado. Hablamos en el camino. Me contó que está en el primer año de la Escuela Militar, sobre lo duro que ha sido venirse lejos de su familia, sobre lo difícil que es manejarse en Caracas y sobre los castigos que les imponen en la Escuela. Pase todo el camino hasta el Zulia con un frío malandro. El aire del autobús enfrió como nunca. Yo ni siquiera un sweater llevaba. En mi mente estaba el calor marabino pero se me había olvidado calcular el detalle del autobús. Cuando pasé el Puente Sobre ...